viernes, 18 de marzo de 2011

Plumas blancas

Ensimismada por la belleza de una canción me dejo llevar...volar.

Vuelo con los brazos extendidos repletos de plumas blancas, plumas de águila multiplicada. No es el aire de Berlín lo que me sostiene y acaricia, son las notas y la voz de la hombre que canta, voz-que-empuja y sonríe, que besa, voz que me convierte en un mujer-pájaro. Cada hombre-mujer-pájaro es un sueño que se escapó, un sueño renovado que tarde o temprano regresa disfrazado de otros sueños.


Los cobardes nunca vuelan. Los cobardes reptan hasta los tejados y allí embutidos en un traje falso de pájaro falso imitan el sonido de las hembras para atraer a los cándidos. Son tiempos ralos de hienas y ladrones, de posibilistas y cobardes...

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